Los llaman los Hijos de Dios y sus tumbas son resguardadas por una cruz de madera, sin nombre, más que una leyenda que hace referencia a un concepto teológico que busca reconfortar a los deudos que tal vez, nunca los habrán de encontrar o bien, busca brindar ese sosiego que en vida, tal vez no tuvieron.

En Zacatecas, al igual que en el resto del país, a partir de 2007 y producto de las disputas del crimen organizado, se comenzaron a presentar con mayor frecuencia los casos de cadáveres que no eran identificados, teniendo como destino final, la fosa común, hoy llamada fosa digna.

Tras el inicio de operaciones del Instituto Zacatecano de Ciencias Forenses en 2016, la capacidad de almacenaje de los cadáveres aumentó, por lo que aunque la Ley General de Salud establece 15 días como mínimo antes de inhumar, el tiempo previo para sepultar a un cadáver en calidad de desconocido, se puede ampliar hasta 2 meses.

Esto, depende de la línea de investigación que se siga con él y de las pruebas periciales que se le necesiten realizar, lo que también alarga el tiempo para que pueda ser localizado, explicó Antonio Muñoz Quintero, director del Instituto Zacatecano de Ciencias Forenses .

“No hay una cifra exacta, pero nosotros estamos tomando como promedio un lapso de 45 a 60 días, normalmente ya para ese tiempo, se agotaron todas las pruebas periciales, en muchas de las ocasiones, las líneas de investigación ministerial, aunque pudieran permanecer abiertas, cuando menos ya tienen el elemento técnico, que es el dictamen pericial”, resaltó.

Desde hace un par de años, el concepto de fosa común mutó a fosa digna; pasaron de ser entierros masivos a individuales, lo que permite tener un control más exacto sobre el número de cuerpos sin identificar enterrados, así como su localización, generalidades de defunción y sobre todo, permite darles un entierro más digno y humano, sentenció el funcionario, además que permite brindar mayor información a quienes buscan a familiares desaparecidos.

Y es que la mayoría de los Hijos de Dios que en Zacatecas fueron alcanzados por la muerte, que en su mayoría fue por homicidios y accidentes, son oriundos de otros estados, por lo que en la gran mayoría de los casos una vez enterrados, jamás serán reclamados.

Sin embargo, se han presentado situaciones en las que con el paso del tiempo, son reconocidos por familiares, a través de las particularidades que de ellos se archivan, por lo que llegan a ser identificados; en estos casos, que son los menos, la mayoría de las veces los familiares deciden dejar el cuerpo en la tumba, cambiando únicamente el título de Hijo de Dios por el nombre que en vida llevaba.

“En algunas ocasiones resulta que estos cadáveres en su momento no identificados, se identifican de manera posterior, por cualquier circunstancia, ya sea porque la familia no tuvo un acercamiento previo, por ejemplo con la autoridad, para hacer de alguna manera, la denuncia de la desaparición de su familiar” y agregó :

  “Como fosa digna, yo me refiero a una fosa individual, por cuerpo, esto es importante, porque el término de fosa común era, en su momento, alusivo a un espacio dónde se concentraba un número total de cadáveres”

Al año en promedio en los institutos Forenses de Zacatecas y Fresnillo, los únicos autorizados para atender la muerte de personas sin identificar en todo el estado, ya que son los únicos que cuentan con las herramientas para realizar estudios periciales, desde el 2012, se presentan entre 200 y 300 cuerpos sin identificar.

De estos, generalmente la mitad logran ser identificados con el paso del tiempo, antes de ser inhumados; sin embargo, desde 2016, cuando repuntaron los homicidios, de los 324 cadáveres que bajo estas condiciones ingresaron al servicio forense, 90 fueron inhumados sin haber sido identificados.

En lo que va del año, de los 64 muertos ingresados como no identificados, 23 aún permanecen en calidad de desconocidos, por lo que el 30% de los muertos en el último par de años en Zacatecas, se han convertido en Hijos de Dios y han encontrado su última morada en cementerios de las ciudades de Zacatecas o Fresnillo.

“El año pasado aproximadamente tuvimos un total de 90 cuerpos que fueron inhumados precisamente en carácter de no identificados, es diferente a la cifra total de ingresos de cadáveres no identificados, porque muchos no tienen por ejemplo, una relación directa con hechos violentos, a lo mejor es producto de un accidente, de una muerte súbdita en donde no hay familiares”.

Muñoz Quintero sostuvo:

“En su oportunidad, dependiendo del volumen de cuerpos almacenados en refrigeración, en tal o cual Semefo, es dónde se va a llevar a cabo la inhumación, entonces, tenemos básicamente de manera muy específica, panteones de Fresnillo y panteones de Zacatecas dónde se realiza el depósito de estos cuerpos” y afirmó: “Cuando acabamos nuestro protocolo de inhumación, normalmente ponemos una cruz encima de donde se encuentra la tumba, es una tumba que está individualizada y le ponemos Hijo de Dios o Hija de Dios no identificada con tal fecha”